lunes, 25 de mayo de 2009

La Universidad pública apuesta por la investigación; la privada, por la docencia

Una clasificación liderada por Navarra y Córdoba mide la calidad de las universidades
PILAR ÁLVAREZ - Madrid - 25/05/2009 / El País.com
Consulta la clasificación de las universidades españolas.
En los rankings internacionales no salen bien paradas. Ninguna universidad española está entre las 100 mejores del mundo. Hay que rebuscar, incluso, para encontrarlas entre las grandes europeas. Pero, ¿cómo se relacionan entre ellas? ¿Cuál es la mejor universidad de España? El Instituto de Análisis Industrial y Financiero (IAIF) de la Universidad Complutense de Madrid acaba de elaborar un listado que evalúa docencia e investigación en las 69 universidades presenciales de España. Entre las 25 mejor clasificadas, una privada, la que encabeza el ranking, la Universidad de Navarra, vinculada al Opus Dei. El resto son públicas, que destacan sobre todo en investigación.
El estudio, La calidad de las universidades en España, analiza 32 variables agrupadas en 10 factores: recursos humanos, medios informáticos, libros por alumno, tesis, patentes, proyectos de I+D... La mayoría de los datos, recogidos en el curso 2006-2007, han sido facilitados por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) al equipo de investigadores encabezado por el catedrático de Economía Aplicada Mikel Buesa.
La Universidad de Navarra parte como la mejor de la lista. Tiene un 100 en docencia y en investigación. El informe redondea sus resultados al 100% y la toma como modelo para medir al resto. Le sigue la Universidad de Córdoba, con 38 puntos de diferencia. A partir de ésta, los saltos en la lista son más reducidos. Hay 23 (todas públicas) que obtienen más de 50 puntos.
Otras 11 quedan por debajo de 40 puntos. A la cola (y sin puntuar) están siete universidades que no aportaron los datos necesarios. "Esperamos que este tipo de trabajos estimulen a las universidades para ser menos opacas en adelante", señala Buesa. Según el catedrático, su investigación "servirá para que las universidades mejoren su gestión, para estimular su trabajo" y ayudará a los futuros estudiantes a elegir centro, aunque con limitaciones. "A lo mejor sirve para que un futuro estudiante descubra que la universidad de su provincia está mejor de lo que pensaba. Hubiera sido más útil desglosar por facultades, pero no hay datos".
Lo mismo opina Juan Hernández Armenteros, director de los informes La universidad española en cifras de la CRUE, de donde recaba la mayoría de los datos el estudio, encargado por el Consejo Económico y Social de Madrid. El listado "abre las puertas para que las universidades sean menos opacas, reflexionen y se comparen", dice Armenteros. Y advierte de los riesgos de establecer rankings conjuntos entre centros públicos y los privados.
"Ofrecen productos diferentes, un profesor de la privada dedica más horas a las clases que uno de la pública, y menos a la investigación", añade Carmen Pérez, profesora titular de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid. En la clasificación del IAIF, cada una de estas variables cuenta al 50%. La economista echa en falta un tercer aspecto en el estudio. "Las universidades también sirven para transferir conocimiento y eso debería tenerse en cuenta aunque es difícil de evaluar".
Para establecer el ranking de docencia, los investigadores midieron variables como los recursos humanos, la dotación de medios informáticos (gasto por alumno matriculado y apoyo informático por cada mil estudiantes), el rendimiento académico, la disponibilidad bibliográfica de la universidad y los resultados del doctorado. Para investigación, los recursos financieros por investigador, las patentes, las tesis o los proyectos de I+D, entre otros.
El informe concluye con recomendaciones que mejorarían las universidades, como un "sistema más exigente con un control de calidad continuo y obligatorio" de los centros. Reclaman más influencia de la sociedad en el diseño de los planes de estudios y critican la interpretación "fundamentalista" de la autonomía universitaria en la que "prevalecen los intereses del profesorado por encima de las necesidades de la sociedad o de la propia universidad".
Los autores del estudio consideran que "la falta de autocrítica de escuelas, institutos y universidades" es la causa de que España quede a la cola en las listas de calidad internacionales. Rechazan los procesos vigentes para seleccionar a los docentes e investigadores porque son "poco transparentes" y piden una valoración "más seria" de los trabajos académicos "al ser costumbre que los doctorandos obtengan de forma generalizada un cum laude".

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