domingo, 1 de marzo de 2009

La última victoria de Suárez

Mañana se cumple el 30 aniversario de las primeras elecciones generales que vivió España al abrigo de la actual Constitución, unos comicios que refrendaron la continuidad de Adolfo Suárez al frente del Gobierno pero que marcaron el principio del fin de su mandato.
JOSÉ MIGUEL BLANCO/EFE/ Foto Google
La cita con las urnas del 1 de marzo de 1979 supuso el pistoletazo de salida de dos años de gestión en los que Suárez hubo de hacer frente a una implacable labor de oposición del PSOE y, lo que quizás fue más duro para él, a unas continuas luchas internas entre las familias de UCD que minaron su liderazgo y desembocaron en su dimisión.
Desacostumbrados a votar, los españoles tuvieron que coger el hábito de acercarse a las urnas y de hacerlo en esa jornada por tercera vez en el plazo de tres años, ya que antes habían depositado su sufragio en los comicios de 1977 y habían expresado sus preferencias en el referéndum sobre la Constitución del 6 de diciembre de 1978.
Quizás ese "hartazgo" de democracia, que tuvo otro añadido un mes después con la celebración de las primeras elecciones municipales, hizo que la participación bajara diez puntos, hasta el 68 por ciento, respecto a los comicios de dos años antes.
Y eso que, de acuerdo con el texto constitucional, pudieron votar ya los jóvenes de 18 años cuando en 1977 se requería para ello el haber cumplido los 21.
Los españoles que expresaron sus preferencias sembraron también las primeras dudas sobre los augurios de las encuestas, ya que la mayoría pronosticaba una victoria de los socialistas de Felipe González.
Finalmente, dieron, la victoria a UCD y a Suárez, pero, con 168 escaños, le dejaron a ocho diputados de la mayoría absoluta y a los pies de un calvario que logró ir superando mediante pactos puntuales pero que no evitaron que tirara la toalla a mitad de legislatura.
Con 121 diputados, las ilusiones del PSOE tuvieron que esperar para hacerse realidad, mientras que el PCE se quedó en los 23, la Coalición Democrática de Manuel Fraga vio cómo se reducía su representación a 9 parlamentarios, CiU obtenía 8, 7 el PNV, 5 el Partido Socialista de Andalucía, 3 HB, y 1 ERC, EE, Unión del Pueblo Canario, Unión Nacional (Blas Piñar), el PAR y UPN.
Suárez logró los apoyos suficientes para ser investido presidente del Gobierno en primera vuelta en un pleno en el que se obcecó y logró que saliera adelante una práctica que sería inconcebible hoy en día: leyó su discurso de investidura pero no hubo debate entre los líderes políticos y el pleno del Congreso, tras escucharle, pasó directamente a la votación.
Se trataba de los primeros pasos de la democracia, pero ya en ellos se debatía sobre asuntos que siguen siendo una asignatura pendiente.
En esa campaña, Felipe González pidió una y otra vez un cara a cara con Suárez en la única televisión que existía entonces, y si entonces el candidato a la reelección se negó a ello, en la actualidad un debate de ese tipo continúa al albedrío de los candidatos.
Las elecciones de 1977 fueron un hito más en el éxito colectivo de la democracia y en la memoria de la Transición. Pero hoy, la memoria del que fuera su primer presidente constitucional no puede revivir esa jornada

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